Un aullido mudo rebota contra las paredes desnudas que custodian el todo y las partes. Me gustaría pensar que hay siluetas al otro lado, aunque ya no veo, apenas siento y sólo pienso.
Aspiro a bocanadas una nada que me asfixia, busco a tientas una cerilla, un resquicio entre tanto hormigón, un pomo, algo. Camino con los pies ensangrentados de tropezar con todas las aristas y de clavarse todas las astillas. Y, mientras, se va agotando el oxígeno.
Cuando cierro los ojos, me encuentro. Me veo. Soy. Y ansío cualquier escenario que no huela a humo de mujer y perfume de ciudad.
La brisa fresca del mar.
El arrullo de los árboles en medio de la naturaleza.
Lo genuino.
Lo salvaje.
Siento cómo se llenan mis pulmones y mi boca de palabras atrincheradas, y ahí se quedan, lejos del aire mundano, de oídos sordos y de miradas esquivas.
Quiero pensar que aún me vigilas desde el cuadro, que escuchas mi silencio llamándote a gritos, y que valoras mis palabras de paz, de aceptación y de amor.
Me seguiré acunando en tu recuerdo, en tus palabras, en tus miradas cómplices, en tus errores, en tus tesoros escondidos, en tu presencia incondicional y en todo lo que soy gracias a ti.
- Dime algo bonito.
- Te pareces a mí.
29 de marzo de 2019
13 de febrero de 2018
Intruso.
A veces, los pensamientos son como una semilla regada y enriquecida con nuestras inseguridades y nuestros miedos.
Crecen dentro de nosotros hasta que, un día cualquiera, brotan en forma de cardo.
Sólo lo entiende quien lo vive.
Escapa a nuestro control más inmediato, fluye silenciosamente a través de nuestro sistema circulatorio y germina en una hemorragia de estruendosos sinsentidos.
Y, después, cuando regresas al mundo y recuperas el prisma, sólo queda la vergüenza de haberte perdido en tu propia casa.
Crecen dentro de nosotros hasta que, un día cualquiera, brotan en forma de cardo.
Sólo lo entiende quien lo vive.
Escapa a nuestro control más inmediato, fluye silenciosamente a través de nuestro sistema circulatorio y germina en una hemorragia de estruendosos sinsentidos.
Y, después, cuando regresas al mundo y recuperas el prisma, sólo queda la vergüenza de haberte perdido en tu propia casa.
24 de enero de 2018
Estrellas insomnes.
Busco en el hueco frío de mi cama, ese que solías calentar tú. Aspiro tu olor y sonrío. Dejo llevar mi mente por cada recuerdo edulcorado que vivimos juntos.
Primer desvelo. No entiendo nada. ¿Dónde estás? Tanteo con los ojos cerrados y no encuentro tu sonrisa mirándome como últimamente. A lo bueno es muy fácil acostumbrarse.
Segundo desvelo. ¿Estás aquí? ¿Tienes suficiente manta? Tu hueco, que ahora intento calentar yo, me devuelve a cada momento de pura fantasía cogida de tu mano.
Cada corriente de aire me lleva a ti.
Solo con tus manos soy feliz.
Solo con tus besos lo tengo todo.
Primer desvelo. No entiendo nada. ¿Dónde estás? Tanteo con los ojos cerrados y no encuentro tu sonrisa mirándome como últimamente. A lo bueno es muy fácil acostumbrarse.
Segundo desvelo. ¿Estás aquí? ¿Tienes suficiente manta? Tu hueco, que ahora intento calentar yo, me devuelve a cada momento de pura fantasía cogida de tu mano.
Cada corriente de aire me lleva a ti.
Solo con tus manos soy feliz.
Solo con tus besos lo tengo todo.
7 de enero de 2018
Atlas V
"Hay noches en las que me arrojaría al cielo", y noches en las que un universo infinito me coge de la mano y me lleva a bucear lejos del ruido y lejos de las farolas.
Descubro mil soles en los que calentar mi alma. Cuento cada hormiga que recorre mis mejillas y cada mariposa que se desliza por mi boca.
Mujer de corazón caliente, a pesar de los ocasos fríos. Congelados. Increíblemente gélidos. Bombeando magma del que arrasa, del que no puedes huir o esconderte.
Y aún tengo una mano libre para llevarte lejos. Para acariciar las cicatrices y las ruinas. Para liberar toda esa luz e impedir que se vuelva a esconder. Tengo una mano libre para reconducirte cuando no recuerdes hacia dónde ibas. Y, sobretodo, para sujetarme y sujetarte conmigo.
Cógela y despega los pies del suelo. No querrás volver a bajar.
Descubro mil soles en los que calentar mi alma. Cuento cada hormiga que recorre mis mejillas y cada mariposa que se desliza por mi boca.
Mujer de corazón caliente, a pesar de los ocasos fríos. Congelados. Increíblemente gélidos. Bombeando magma del que arrasa, del que no puedes huir o esconderte.
Y aún tengo una mano libre para llevarte lejos. Para acariciar las cicatrices y las ruinas. Para liberar toda esa luz e impedir que se vuelva a esconder. Tengo una mano libre para reconducirte cuando no recuerdes hacia dónde ibas. Y, sobretodo, para sujetarme y sujetarte conmigo.
Cógela y despega los pies del suelo. No querrás volver a bajar.
25 de noviembre de 2017
Sudar y seguir.
Mente arrugada y ajada de trabajar demasiado, de pulir y cargar, de romper y reparar.
No se escuchan ni los pasos ni la respiración, evitando perturbar la añorada paz y entrar en el huracán de siempre.
A veces no da vueltas el mundo, sólo yo.
A veces no está todo del revés...
Midiendo puntada a puntada todo lo que tejen mis agujas y, si hay algún nudo, nada vale. Y son esos mismos nudos los que aprietan mis entrañas, hasta que apenas siento el calor y el frío, las flores y los cardos, arriba o abajo. Y todo parece igual.
¡Carguen arcos!
Una nueva batalla, de las más clásicas. Los soldados dan palos de ciego y se matan entre ellos. Las defensas no defienden.
Y, mientras, la luz entra a través de las cortinas y llena la estancia de una bruma cargada de magia e intimidad...
No se escuchan ni los pasos ni la respiración, evitando perturbar la añorada paz y entrar en el huracán de siempre.
A veces no da vueltas el mundo, sólo yo.
A veces no está todo del revés...
Midiendo puntada a puntada todo lo que tejen mis agujas y, si hay algún nudo, nada vale. Y son esos mismos nudos los que aprietan mis entrañas, hasta que apenas siento el calor y el frío, las flores y los cardos, arriba o abajo. Y todo parece igual.
¡Carguen arcos!
Una nueva batalla, de las más clásicas. Los soldados dan palos de ciego y se matan entre ellos. Las defensas no defienden.
Y, mientras, la luz entra a través de las cortinas y llena la estancia de una bruma cargada de magia e intimidad...
11 de junio de 2017
Dinamismo estático alterado.
La relación más importante a lo largo de nuestras vidas es la que establecemos con nosotros mismos. Somos la persona que estará en las malas y en las muy malas, con quien tenemos que intentar ser coherentes y comprensivos. Por eso, también nos debemos amabilidad. El más tierno y dulce de los tratos. Hablarnos bien, comprendernos, perdonarnos y aceptarnos por encima de todo.
Somos seres erráticos. Nos metemos en el fango hasta el cuello, pero es nuestra naturaleza. Es lo que debe ser. Así aprendemos y vivimos. Improvisando, aunque a veces salga mal.
No existe la persona ideal. Igual que nadie tiene una vida perfecta. Las desavenencias son parte del todo, del mismo modo que tenemos el privilegio de vivir auténticas maravillas. Por eso es tan importante tenerlo en cuenta y tratar de gestionar los imprevistos de la mejor manera. Subidas y bajadas. Nada dura para siempre porque nada es estático. Todo fluye en constante cambio, fluctuando a veces de un extremo a otro.
El cambio es una oportunidad.
Si no lo aprovechas, si ni siquiera lo aceptas, acabará por asfixiarte. Aceptar lo que no se puede cambiar, ser valientes de cambiar lo que alcancen tus dedos, mejorar, diseccionar nuestro ser y cuestionarnos a cada rato. Saber quiénes somos pero, sobretodo, quiénes queremos ser.
Gentileza y coraje.
Reflexión y autoestima.
Aprovechamiento de todos los potenciales descubiertos y por descubrir.
Acéptate, pero no aceptes ser un humano estático. Ambiciona más de ti, conócete con la pasión con la que se descubre la trama de un buen libro. Saborea cada momento, acompañado de ti y de los demás.
Somos seres erráticos. Nos metemos en el fango hasta el cuello, pero es nuestra naturaleza. Es lo que debe ser. Así aprendemos y vivimos. Improvisando, aunque a veces salga mal.
No existe la persona ideal. Igual que nadie tiene una vida perfecta. Las desavenencias son parte del todo, del mismo modo que tenemos el privilegio de vivir auténticas maravillas. Por eso es tan importante tenerlo en cuenta y tratar de gestionar los imprevistos de la mejor manera. Subidas y bajadas. Nada dura para siempre porque nada es estático. Todo fluye en constante cambio, fluctuando a veces de un extremo a otro.
El cambio es una oportunidad.
Si no lo aprovechas, si ni siquiera lo aceptas, acabará por asfixiarte. Aceptar lo que no se puede cambiar, ser valientes de cambiar lo que alcancen tus dedos, mejorar, diseccionar nuestro ser y cuestionarnos a cada rato. Saber quiénes somos pero, sobretodo, quiénes queremos ser.
Gentileza y coraje.
Reflexión y autoestima.
Aprovechamiento de todos los potenciales descubiertos y por descubrir.
Acéptate, pero no aceptes ser un humano estático. Ambiciona más de ti, conócete con la pasión con la que se descubre la trama de un buen libro. Saborea cada momento, acompañado de ti y de los demás.
10 de mayo de 2017
Seísmo articular.
Supuro la bilis que no consigo esputar.
Lo que callo forma un bloque de cemento en mis cervicales.
Mis ojos, sin embargo, chillan.
No hemos nacido para aguantar. No hemos nacido para tragar, aunque nos intenten convencer de que sí desde el principio. Traga quien quiere y, quien no quiere, lucha con más ahínco. Resiste.
¿Utopías para quién? Mentes cúbicas, poliédricas, con suelo y techo. Los demás tratamos de conservar fuerzas a pesar de las manzanas podridas que tiñen la pasión.
Deja de mirarme como si tú te conocieras, como si tú no estuvieras improvisando.
Vive sin clavar tu suela en todo cuanto dejas fuera de tu materia gris.
Guarda tus alfileres y tus colmillos si es lo único que puedes ofrecer.
Con la mirada se sabe qué niños han vivido demasiado y qué adultos aún no han crecido.
"No guardes lo que es de tirar". Renueva, recicla, mejora, avanza.
Y que nadie toque tus alas.
Lo que callo forma un bloque de cemento en mis cervicales.
Mis ojos, sin embargo, chillan.
No hemos nacido para aguantar. No hemos nacido para tragar, aunque nos intenten convencer de que sí desde el principio. Traga quien quiere y, quien no quiere, lucha con más ahínco. Resiste.
¿Utopías para quién? Mentes cúbicas, poliédricas, con suelo y techo. Los demás tratamos de conservar fuerzas a pesar de las manzanas podridas que tiñen la pasión.
Deja de mirarme como si tú te conocieras, como si tú no estuvieras improvisando.
Vive sin clavar tu suela en todo cuanto dejas fuera de tu materia gris.
Guarda tus alfileres y tus colmillos si es lo único que puedes ofrecer.
Con la mirada se sabe qué niños han vivido demasiado y qué adultos aún no han crecido.
"No guardes lo que es de tirar". Renueva, recicla, mejora, avanza.
Y que nadie toque tus alas.
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