30 de julio de 2015

Momentos invisibles.

A veces, se encuentra tan lleno que parece que va a explotar. Esos momentos compensan los ecos que resuenan los días teñidos de añil.

Hay quien abraza hasta las entrañas.
Hay ojos que envuelven, profundos como el espacio sideral.

Un baúl lleno de cuadernos en blanco con ataques de pánico y crisis de ansiedad, un candado sin ojo de cerradura, bisagras soldadas con acero y cobre.
Abrirse es una elección cardíaca y no cerebral. Así se coge más impulso para volar sobre el abismo y alcanzarlo todo.

13 de mayo de 2015

Oda a ti.

Una flor por cada pensamiento dirigido a aquellos que se creen invisibles.

Esta realidad juega con el mito de la inmortalidad para que creamos que nos sobra el tiempo, que nos podemos permitir preocuparnos por tonterías.

Escuchen atentamente:                           NO.

No hay tiempo para minucias. Nunca lo hubo. Nos engañaron. Nos engañamos.

Cada vez que llenamos nuestros pulmones es motivo de dicha.
Todas las sonrisas que no han existido, empobrecen el corazón.

¿Saben qué?
Hay que sonreír.
Y hay que dar los buenos días, tardes y noches.
Seamos amables, sujetemos puertas, facilitemos las vidas de los demás.
Nunca sabemos si detrás de esa persona que gruñe hay un sufrimiento escondido, una carga demasiado pesada.
Hay muchas personas que necesitan esa amabilidad desinteresada. Incluso sin saberlo.
Abracemos a la gente que lo necesite. Nadie rechaza un abrazo sincero.

Y, POR FAVOR.

No nos callemos ningún pensamiento bueno. De nadie. Jamás. Es cruel guardárselo.
Nunca sabes cuánto te puedes llegar a arrepentir de lo que no dijiste.
Y nunca sabes todo el bien que ese pensamiento puede hacer.

Un mundo diferente, día a día. Empezando por cada uno. Por ti.

6 de mayo de 2015

Serie cromática compleja.

Ella caminaba como si acabara de aterrizar por casualidad en ese preciso punto del universo.

Miraba a su alrededor con ese centelleo estupefacto de quien no ha visto jamás nada parecido. Los detalles eran abrumadores para su recién despierta mente. Absorbía con todos los poros de su cuerpo la luz que todo lo envolvía. Se fascinaba con la enormidad del mundo y, cerrando los ojos, se dejaba acariciar por todos los colores que el Sol enviaba a través del viento. Dejaba su conciencia a un lado para flotar entre sus pensamientos más escondidos, descansando sobre el planeta y dejándose acunar por él.

Solo salía del ensueño para observar los seres que convivían con ella. Siempre los encontraba buceando con la mirada en lagunas de fango, distraídos de todo cuanto tenían a su alrededor. Dudaba siquiera que supieran la cantidad de compañeros de planeta que buceaban cerca de sus propias preocupaciones, ni tampoco lo espléndido de la luz que envolvía lo sórdido y lo sobrecogedor.
Niño, no duermas con los ojos abiertos, que te vas a quedar ciego.

Las razones de su aterrizaje forzoso seguían siendo un misterio. A veces pensaba que tenía una misión, otras que lo único sano es improvisar.

Un paso y, después, otro.

Llenarse la cabeza de preguntas acaba asfixiando el corazón.

5 de diciembre de 2014

Diástole cíclica.

Las manchas de la pared se escurren hacia abajo. Tintan la habitación de un color pétreo y llenan los circuitos de un ácido que disuelve mis retinas y se acumula en mi estómago. Apenas puedo abrir las cortinas, o siquiera toser.
Cuando se congelan los lagos y las rosas, sonreír es una batalla a vida o muerte con el espejo.
Todos mis motores están casi paralizados, otra vez.
Los jarrones se están alineando frente a mí para emprender un viaje fugaz contra todas las paredes que absorben el oxígeno que no consigue entrar en mis pulmones.
La evacuación ha comenzado junto con la cuenta atrás.
5…
Las medidas preventivas siguen protocolos guionizados.
4…
Nuestras vidas siguen protocolos guionizados.
3…
Los versos sueltos destruyen todo lo guionizado.
2…
Y condenan su existencia a la más desoladora frustración.
1…
Necesitando aletear de un sitio a otro, fingiendo que su hogar es el mundo.
BOOM.

Pero sin un hogar al que volver.

4 de diciembre de 2014

Borbotones de todo.

No soporto evitar pensar en ti. Pero, cuando lo hago, la vajilla que se destrozó contra mis tripas abre en canal mi corazón.
A veces parece que no tiene sangre que bombear. Que no queda mucho más por decir, aparte de los suspiros que intentan que todos los vacíos salgan de mí.

Podría haber acariciado tu cristalino, sanado tu sonrisa y haber impulsado tu alma hacia la cima, que es el lugar que le corresponde.
Me gusta imaginar que duermes tranquilo y despistado como siempre, que aún hay tiempo de aventuras y que tengo la oportunidad de seguirte de nube en nube. Que algún día sabrás cuánto. Y cómo. Y por qué.

El sol no arropa.
Ni las estrellas saben qué decir.
Sólo espero que un día volvamos a reír juntos los tres.

2 de diciembre de 2014

Cápsulas al sol de diciembre.

Y, a la de tres, tus pies no se despegan del suelo, sino que desaparecen. Y, con ellos, el resto. Y, al cerrar los ojos, ves. Entiendes. Encuentras. Y no quieres volver.
Todo pesa tanto que deja de existir. Lo único que oyes es esa melodía que pertenece a tu cerebro.
Se detiene todo menos tus latidos y recuerdas olvidar. Olvidas recordar. La nada es todo. Y la sencillez del momento te atrapa el alma. Le susurra que no deje de regresar a su hogar. Que despliegue las alas por encima de los robles, las nubes y las cuerdas.

Con el corazón lleno se sonríe mejor.

Ayer.

En la cuerda de equilibrios, vigilando un pie, y luego el otro.
Intentando disfrutar el paisaje mientras tanto.
A cada paso, mi espalda se llena de piedras y caricias, y mis mejillas de carmín y violeta.

La vida se compone de laberínticas decisiones. Al final no hay trofeo. Las flores que encontremos a lo largo del camino nos despedirán con su dulzura. Y esa es la auténtica recompensa.

Busco un limpiabotas que me ayude con todo este barro.

Esperando esa patada en el suelo, ese salto al vacío repleto.

La luz naranja es una mentirosa. Nunca te puedes fiar.

Y una bañera llena de libertad me espera para susurrarme al oído que ya falta poco...