Algún día me miraré en el espejo y no veré el reflejo podrido que ahora me mira, ni sentiré el peso de los lastres que me arrastran por el asfalto. Algún día me miraré y seré liviana como una pluma y suave como una caricia... Algún día el amor no vendrá acompañado ni de inercia, ni de comodidad, ni de costumbre. Algún día algún cuerdo se volverá loco hasta que su mundo se apague irreversiblemente.
-
Y, otra vez mi cuerpo pesa lo suficientemente poco como para dudar si aún estoy viva. Aunque duele, así que debo estarlo.
-
Y, en mi desnudez, pienso en ti. Y en mí. En la pasión. En cómo era arder en caricias y explotar en besos. Te acuerdas? Me enseñaste, pero te has olvidado. Y la alumna se volvió adicta a algo casi imposible de conseguir.
-
Tripas desgarradas flotando en una marmita llena de pus y de barro hediondo...
A la gente sólo le importa la gente. Tu dolor es como una mosca que estorba.
A tomar por culo el mundo...
-
Siento a mis fantasmas en sus viejas butacas y les ofrezco un cigarrillo mientras ellos, en el minibar, se sirven lo de siempre.
27 de mayo de 2013
16 de mayo de 2013
Entrañas de aire comprimido
Nado como un pato en la desgarradora desidia de los días sin pasión.
Mi estómago se ha hecho más pequeño y se me han clavado los cristales rotos que nunca consiguió digerir. Siguen ahí.
Y, aun en toda esta penumbra y con el peso de más de mi mochila, sigo viendo ese rayo de... creo que su nombre era esperanza.
Lo peor de no bajar es la altura.
Lo mejor de la altura es no bajar.
Supongo que son palabras que se disfrazan de nada.
Creo que el camino era por ahí... ¿o era por esa otra dirección?
Necesito mi brújula. Trataré de recordar dónde la dejé la última vez.
Mi estómago se ha hecho más pequeño y se me han clavado los cristales rotos que nunca consiguió digerir. Siguen ahí.
Y, aun en toda esta penumbra y con el peso de más de mi mochila, sigo viendo ese rayo de... creo que su nombre era esperanza.
Lo peor de no bajar es la altura.
Lo mejor de la altura es no bajar.
Supongo que son palabras que se disfrazan de nada.
Creo que el camino era por ahí... ¿o era por esa otra dirección?
Necesito mi brújula. Trataré de recordar dónde la dejé la última vez.
3 de mayo de 2013
Pupilas de luz.
Hay almas de las que nos enamoramos antes de verlas enteras.
Hace falta sólo un destello para que caigamos rendidos ante ellas.
Y, es desde ese momento desde el cual quedamos encadenados de por vida, y no conseguimos dejar de querer saber más y más cada vez, hasta llegar al núcleo más puro. El que, cuando lo conseguimos ver, nos llena cada poro hasta hacernos estallar en llamas saladas que brotan sin control y de las que no entendemos las razones.
Las almas más grandes suelen sentirse pequeñas e insignificantes, oscuras y poco valiosas.
Cuando no veas el camino en el momento más oscuro de la noche, mis ojos harán de guía y, si confías en mí, te darás cuenta de que tus ojos también están abiertos.
Y ya no me volverás a necesitar.
Pero probablemente, a partir de ese momento, yo ya no dejaré de necesitarte nunca.
Hay almas que se miran a los ojos y, simplemente, se ven.
Y hay almas que, al ver a otras, se empiezan a ver a sí mismas.
Hace falta sólo un destello para que caigamos rendidos ante ellas.
Y, es desde ese momento desde el cual quedamos encadenados de por vida, y no conseguimos dejar de querer saber más y más cada vez, hasta llegar al núcleo más puro. El que, cuando lo conseguimos ver, nos llena cada poro hasta hacernos estallar en llamas saladas que brotan sin control y de las que no entendemos las razones.
Las almas más grandes suelen sentirse pequeñas e insignificantes, oscuras y poco valiosas.
Cuando no veas el camino en el momento más oscuro de la noche, mis ojos harán de guía y, si confías en mí, te darás cuenta de que tus ojos también están abiertos.
Y ya no me volverás a necesitar.
Pero probablemente, a partir de ese momento, yo ya no dejaré de necesitarte nunca.
Hay almas que se miran a los ojos y, simplemente, se ven.
Y hay almas que, al ver a otras, se empiezan a ver a sí mismas.
1 de mayo de 2013
Punto y aparte.
En la continua desidia de algunos días, encuentro las más descomunales ansias de cambio.
Los ecos no paran de resonar, los nudos se aprietan cada vez más fuerte y yo permanezco inmóvil a la espera de que alguien se de cuenta y decida salvarme.
El ambiente, más rancio y lleno de polvo, no me deja pensar; así que vuelvo a recorrer caminos que, en otros tiempos, me llevaron a un lugar mejor.
Por fin me he acordado de mí. Espero no volver a olvidarme.
Los ecos no paran de resonar, los nudos se aprietan cada vez más fuerte y yo permanezco inmóvil a la espera de que alguien se de cuenta y decida salvarme.
El ambiente, más rancio y lleno de polvo, no me deja pensar; así que vuelvo a recorrer caminos que, en otros tiempos, me llevaron a un lugar mejor.
Por fin me he acordado de mí. Espero no volver a olvidarme.
3 de marzo de 2013
Ojos y manos y labios y más.
Mis labios llaman a los tuyos.
Esa increíble sensación de que nada puede ir mal porque tú
estás conmigo. De mi mano. Sosteniéndome.
Y me doy cuenta de que a mi vida le faltaba el brillo que tú
le das.
Corre una agradable brisa veraniega que no impide que el sol
caliente mis huesos, esa que parece estar cargada de algo que no se sabe bien
qué es, pero es bueno. Y mis pies se hunden en la arena húmeda más próxima a la
orilla dejando mis huellas en el mundo hasta que el capricho del mar decida
borrarlas, aunque en realidad nunca se borrarán del todo. Y te aprieto la mano,
y me pasas el brazo por los hombros, y te agarro de la cintura, y sin despertar
de mi sueño te miro, y me besas… Nada puede ser más perfecto que nosotros.
Esto no es un sueño, esta es nuestra vida. Y me siento la
chica más feliz y afortunada del mundo cuando lo pienso, cuando caigo en la
cuenta de que eres lo más real que tengo en la vida. Qué suerte tenemos…
Nunca sabes lo mucho que puede cambiar tu vida en poquísimo
tiempo. Y ahora sí que tenemos toda la vida por delante.
Tú y Yo. Esa es nuestra historia.
15 de diciembre de 2012
Baños de oxígeno.
Me muevo y vivo a cámara lenta mientras el resto del mundo y mis pensamientos hacer un sprint interminable hacia ninguna parte.
Me importa todo lo que pasa. A veces creo que demasiado. Otras nunca me parece suficiente.
El mundo necesita más. Necesita tiritas, y besos de curasana, y libertad, y ganas, y una pizca de cordura, y otra pizca de locura. A veces no es huir, a veces es ansiar todo.
Nada es, y punto. La idea de que todo es estático va con personalidades conformistas, cobardes, apáticas o extremadamente inseguras. Ni siquiera yo tengo tanto miedo.
Y, mientras consentimos vivir de la copia de la copia de una utopía, algunas mentes vuelan lejos y no tocan ni ven el suelo. Todos soñamos, solo que unos miramos a los ojos a nuestros deseos, miedos y fantasías, y otros viven distraídos. No pasa nada. Ninguna opción es mejor que la otra. Lo diferente no es lo erróneo.
No es justo que haya gente tan sola. Sin nadie. Es junto a esa gente donde quiero colocar mi silla, mis sentidos y mis palabras.
Nadie está solo ni desaparece mientras haya alguien que se acuerde de él.
Yo me acuerdo, os lo prometo. Yo pienso en ellos. Y sé que algunos de vosotros también. Colocamos nuestra silla junto a individuos que nos necesiten y, al final, nosotros acabamos necesitándoles a ellos.
La felicidad más pura es la que surge de hacer feliz a los demás.
Me importa todo lo que pasa. A veces creo que demasiado. Otras nunca me parece suficiente.
El mundo necesita más. Necesita tiritas, y besos de curasana, y libertad, y ganas, y una pizca de cordura, y otra pizca de locura. A veces no es huir, a veces es ansiar todo.
Nada es, y punto. La idea de que todo es estático va con personalidades conformistas, cobardes, apáticas o extremadamente inseguras. Ni siquiera yo tengo tanto miedo.
Y, mientras consentimos vivir de la copia de la copia de una utopía, algunas mentes vuelan lejos y no tocan ni ven el suelo. Todos soñamos, solo que unos miramos a los ojos a nuestros deseos, miedos y fantasías, y otros viven distraídos. No pasa nada. Ninguna opción es mejor que la otra. Lo diferente no es lo erróneo.
No es justo que haya gente tan sola. Sin nadie. Es junto a esa gente donde quiero colocar mi silla, mis sentidos y mis palabras.
Nadie está solo ni desaparece mientras haya alguien que se acuerde de él.
Yo me acuerdo, os lo prometo. Yo pienso en ellos. Y sé que algunos de vosotros también. Colocamos nuestra silla junto a individuos que nos necesiten y, al final, nosotros acabamos necesitándoles a ellos.
La felicidad más pura es la que surge de hacer feliz a los demás.
5 de diciembre de 2012
Trozos unidos con esparadrapo.
Los colores de un amanecer son más brillantes que en cualquier otro momento del día. Como si la vida intentara ser mejor poco a poco, volver a empezar fingiendo que aún nada se ha estropeado. Y lo consigue.
Lo mejor de dormir es despertar.
Lo mejor de vivir es intentar.
Lo peor de mí soy yo.
Los tacones de una chica suben un peldaño tambaleándose. Paso a paso, atraviesan el mármol y llegan a lo más alto hundiendo el miedo en cada escalón, volando como una pluma, como la más valiente, la más radiante.
Y se para el tiempo. Y todo es estático, menos yo. Y freno las balas con un soplido. Y los puñales no me atraviesan. Y te miro. Cómo te alejas devolviéndome la mirada. Y no te siento. Y te quiero. Y espero. Con miedo, pero espero.
En la cima de la montaña, una fresca brisa me acaricia las heridas. Sólo oigo ecos de la realidad que me llama a gritos desde ahí abajo.
Aún no quiero bajar.
Yo soy mi peor enemiga, pero también la única capaz de salvarme.
Creer en ello lo hace real.
Lo mejor de dormir es despertar.
Lo mejor de vivir es intentar.
Lo peor de mí soy yo.
Los tacones de una chica suben un peldaño tambaleándose. Paso a paso, atraviesan el mármol y llegan a lo más alto hundiendo el miedo en cada escalón, volando como una pluma, como la más valiente, la más radiante.
Y se para el tiempo. Y todo es estático, menos yo. Y freno las balas con un soplido. Y los puñales no me atraviesan. Y te miro. Cómo te alejas devolviéndome la mirada. Y no te siento. Y te quiero. Y espero. Con miedo, pero espero.
En la cima de la montaña, una fresca brisa me acaricia las heridas. Sólo oigo ecos de la realidad que me llama a gritos desde ahí abajo.
Aún no quiero bajar.
Yo soy mi peor enemiga, pero también la única capaz de salvarme.
Creer en ello lo hace real.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)